TRAVESIA GORIZ-SERRADETS-BUJARUELO SEPTIEMBRE 2009 Para llegar con tiempo al refugio de Goriz, decidimos salir a buena hora el sábado de las huertas, con el objetivo de cubrir el recorrido hasta el refugio sin prisas. Asi que una vez distribuidos los coches, nos dirigimos a Torla, mientras tanto nos manteníamos en contacto con Agustín y Pilar, que estaban haciendo la travesia a la inversa para ver como estaba el recorrido. Llegamos a la Pradera de Ordesa, (que en esta época del año se puede llegar con coche y aparcarlo) y tras prepararnos, nos ponemos en marcha hacia la Cola de Caballo, el camino está muy transitado, pero éste es siempre bonito, con o sin gente, vemos que para la explosión de los colores de otoño todavía le falta un poco, pero ya empieza. Sin problemas llegamos a las Gradas de Soaso y nos paramos a fotografiar la zona y a comer algo, estando en este menester, empezó a llover, al principio cuatro gotas, pero enseguida arreció, nos pusimos en marcha rápido, echando mano de los chubasqueros, y en broma decíamos que no había sido necesario lo de los “cinco minutos y nos vamos”. Cuando llegábamos cerca de la cola de caballo dejó de llover, cosa que agradecimos, porque subir las clavijas de Soaso con las rocas mojadas, todos convinimos que hubiera sido mucho mas dificultoso. Asi que tras fotografiarnos con la cascada al fondo y hacerle varias fotos al circo de Soaso, emprendemos la subida hacia las clavijas, éstas nos despiertan como mínimo un respecto, por no decir otra cosa, pero como siempre que se presenta una dificultad en esto de la montaña, piensas que si antes lo han hecho otros, ¿porque no puedes hacerlo tu, si tienes fuerza y no te pasa nada? Asi con este pensamiento y la ayuda de los compañeros, superamos las clavijas y sin mas cosas que reseñar salvo que como el tiempo estaba nublado, proyectaba al paisaje que nos rodeaba otra visión que será difícil que se repita, puesto que las nubes, nieblas y algún claro, parecen sacados de la paleta de un pintor de la época de romanticismo. Al llegar al refugio comprobamos que Agustín y Pilar ya habían llegado, tomamos posesión de los aposentos y enseguida cenamos, (éramos del primer turno), después salimos a la calle a esperar a que acabasen el resto, el tiempo era frió, a si que pasado un rato que juzgamos prudencial invadimos a saco el comedor, nos colocamos como pudimos y por supuesto dimos buena cuenta del Pactarán de Luís en medio de una algarabía digna de mención, porque creo que éramos los que mas contribuían a ella, tras un buen rato de clima festivo entre risas y buen humor, se hacen las diez de la noche, y nos mandan callar, a si que..., a dormir que mañana tenemos un buen reto ante nosotros. Tras un buen desayuno; aquí tengo que decir que la comida muy bien en este refugio, no se puede decir lo mismo de los lavabos (fuera del recinto), y las literas (de tres pisos), pero esperamos que esto mejore con el tiempo. Nos ponemos en marcha sobre las 7.30 de la mañana y nuevamente con la amenaza del tiempo, que nos fastidia, porque no vemos amanecer sobre las cumbres. Empezamos cruzando el barranco de Soaso y hacia el circo de Goriz en sentido ascendente. Vamos por debajo de una faja hasta que debemos superar una zona trepando un poco y subir a la faja Luenga dirección a los llanos de Millaris. Al fondo tenemos el collado del Descargador, lugar por el cual tenemos que subir. Al llegar a los llanos de Millaris tomamos a la izquierda y subimos cómodamente al collado del Descargador. Mientras tanto somos observados por unos sarrios. Una vez en lo alto del collado, seguimos hacia la derecha por una faja muy cómoda. Al final, el camino nos hace girar 90 grados a la derecha y entre bloques de roca bien señalizados llegamos a la gruta helada de Casteret, que esta cerrada al público por ser una zona muy peligrosa, pues tiene zonas con hielo y simas de profundidad indeterminada. Continuamos por la derecha intentando llegar a las paredes del Casco después de pasar el collado de los sarrios, el cual nos queda un poco más arriba. Una vez en la pared llegamos a una cadena que se cruza sin dificultad y al poco rato estamos en la brecha, Aquí paramos a descansar, fotografiar y comer algo. Bajamos hacia el refugio de Sarradets, por una zona con nieve reciente, y algo de hielo debajo, tenemos que asegurar la pisada para no resbalar, pero se supera sin problemas. Desde aquí, nos asomamos al borde del Circo de Gavarnie, con la esperanza de ver algo través de la niebla, y si, efectivamente, ésta fue respetuosa y se despejó un poco y pudimos observar La Cascada de Gavarnie, los picos de La Cascada, El Marboré, El Casco etc. Llegamos al refugio de Sarradets, y nos agrupamos, observando a unos montañeros que subían hacia el pico que da nombre al refugio, eran puntos multicolores adheridos a la roca. Una vez reunidos todos, subimos hacia el collado de Sarradets, dirección Bujaruelo, se llega enseguida, aquí podemos observar y fotografiar, antes que la niebla lo oculte, el glaciar del taillon. Desde aquí empezamos un descenso en zigzag que pasa por el barranco que lleva las aguas del glaciar de Taillon y que tiene una cadena para agarrarse porque las rocas al estar húmedas son peligrosas, aun así, alguno de nosotros resbala, vemos el aparcamiento de Gavarnie, allá a lo lejos, con un montón de coches en una loma verde de pasto, seguimos bajando hasta llegar a una zona que llanea, fin del primer gran descenso, esta zona es cómoda de pasar, el paisaje que nos rodea es todo de piedra y roca de distintos colores no hay mucha vegetación hasta llegar al puerto de Bucaruelo. En el puerto de Bujaruelo, comprobamos que todavía nos quedan unas 2 horas y 15 minutos de bajada continuada, a si que antes de empezarla, paramos a descansar y reponer fuerzas. El cambio de paisaje poco a poco se hace latente, empezamos a ver zonas de pasto, y pronto entramos en camino de pinares y boj, esta gran bajada (la segunda en importancia) la hacemos muy rápido, porque cuando llegamos al puente de San Nicolás de Bujaruelo, (fin del trayecto), nos damos cuenta que hemos ganado tres cuartos de hora al recorrido. Aquí paramos a descansar y los conductores se van con Agustín a por los coches que tenemos aparcados en la Pradera de Ordesa, y cuando estábamos montando en los coches, el tiempo que hasta entonces nos había respetado, descargó una tormenta, que hizo que corriésemos a meternos en los coches casi sin despedirnos de los compañeros. Por eso desde aquí, me despido como siempre diciendo.....que acabamos muy cansados pero muy contentos, y...... ya pensando en la próxima!!!!!
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