La primera parte de la Marcha recorre los Cañones de Lecina, coincidiendo
E En el itinerario principal del descenso del río Vero.
Se toma la salida frente a la Surgencia de Lecina (640 m.) para continuar
hasta el Molino y seguir el curso del río, que se va encajonando
entre grandes paredes.
En este austero mundo mineral se deja atrás la desembocadura del
Barranco de Basender (633 m.), para llegar a la Choca (628 m.), donde
las murallas colosales abrigan al pequeño oratorio románico
de San Martin.
Frente a la grieta de la cueva de "Luden Briet" (620 m.), se
anuncia el camino de los Oscuros. Hoy no traspasamos más allá de
la pared del "queso de Gruyére" como la llamó el
explorador Minvielle. El itinerario gira al este, abandonando el río
y ascendiendo por la robusta base del Tozal de Mallata. Un amplio collado
-San Capraslo- (815 m.) en recuerdo de un monje francés, del siglo
V, nos coloca en el límite histórico entre la tierra de
Ardans, al norte y la Barbotania al sur las vistas sobre Monte Perdido
son impresionantes.
Un ligero descenso por el Barranco de Arpán nos conduce a la zona
de abrigos prehistóricos. El Barranco de la Fuente del Trucho
se abandona (600 m.) para subir a Peña lada (637 m.) y por la
caprichosa grieta de Lolumos, volver al río Vero en el puente
romano de Villacantal (550 m.). Hemos recuperado la garganta. Sólo
queda ascender hasta la Plaza Mayor (634 m.) de la inmediata villa de
Alquézar, cobijada bajo los muros del imponente Castillo-Colegiata.
